Semana del desarme

20 gang members in the capital slum of Bel Air voluntarily turned in 10 weapons in the last week, marking the commencement of MINUSTAH's DDR (Disarmament, Demobilization, Reintigration) program.  The 20 men will be transported to a reintigration program in Croix de Bouquets shortly.  The Brazilian Peacekeepers in Bel Air received the weapons directly from the gang members and put them on display for the media. From left to right 3 pistols, 1 gas grenade, 1 revolver, and 4 rifles are  displayed in front of the crowd of military, UNPOL, PNH and Journalists.

La eliminación de armas de destrucción masiva y el control del comercio de armas convencionales han recobrado plena actualidad este año. El pasado 2 de abril, la Asamblea General de la ONU adoptó por una abrumadora mayoría el Tratado sobre el Comercio de Armas, mediante el que se regula la compra y venta de armas pequeñas y de otros tipos de equipamiento militar.

Una mayoría de países miembros de las Naciones Unidas, 113, han firmado ya ese tratado y 7 lo han ratificado. Durante la ceremonia de firma de tratados de la ONU de este año, Estados Unidos, entre otros países, se sumó a este acuerdo internacional, que supone un hito en los esfuerzos por detener el flujo ilegal de armas hacia regiones en conflicto u organizaciones violentas.

«Es de especial importancia que el país exportador de armas más grande del mundo, Estados Unidos, es ahora también uno de los países que se han comprometido a una regulación mundial del comercio de armas», dijo el portavoz del Secretario General Ban Ki-moon en respuesta a la firma del tratado por par te de John Kerry, Secretario de Estado de los Estados Unidos de América.

En la Guía Básica sobre el Desarme que publica la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA), se constata que la gran mayoría de los conflictos violentos en nuestros días ocurren en el interior de los Estados y sus víctimas son principalmente civiles. Las mujeres, los niños, los discapacitados y los pobres, son especialmente vulnerables en países o regiones en crisis.

También se recuerda que la mayoría de los muertos que provoca una guerra no son resultado directo de los combates sino de las enfermedades y la malnutrición agravadas por los enfrentamientos bélicos.