Día Mundial de las Ciudades

31 de Octubre
wcd2015

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), conocidos como la Agenda 2030, Sostenible, en su meta número 11, formula la ambición de crear ciudades y asentamientos humanos incluyentes, seguros, resistentes y sostenibles, afirmando así la importancia de la misión de ONU-Hábitat. De cara a la Conferencia Hábitat III, que se celebrará en Quito, los ODS deben arraigar en nuestra forma de imaginar y planear las ciudades. El fruto de los debates en esta conferencia será la Nueva Agenda Urbana, la cual será una brújula para hacer frente a los desafíos de las próxima dos décadas.

La urbanización acelerada es uno de los retos que definen a las sociedades contemporáneas. Una buena planificación es crucial para que las ciudades puedan concretar sus posibilidades y evitar los problemas de la población y el crecimiento económico. En muchos países, la falta de planificación y décadas de diseño urbano centrado en los automóviles, han creado extensas zonas periféricas que no ofrecen pocas oportunidades de trabajo, lo que obliga a desplazaminetos de larga distancia para trabajar. Ello a su vez, genera un mayor tráfico, contaminación y en general una disminución de la calidad de vida. La falta de planificación también ha dado lugar a la formación de barrios marginales, desigualdad y comunidades discriminadas en muchos contextos, esto aunado a la injusticia provoca disturbios y revueltas. Más del 61% de los habitantes en el África subsahariana; 24% en América Latina y 30% en Asia ocupan tierras de manera informal. La falta de un trazado adecuado de las calles y espacios públicos limitados y menguantes contribuyen a la ineficiencia y la desigualdad.

La planificación debe anticipar el crecimiento urbano, pues cuando la tierra ya está ocupada y los espacios naturales han sido destruidos, reestructurar o reconstruir se vuelve muy costoso y difícil.

Las ciudades del futuro deben estar «diseñadas para convivir» y el urbanismo es la herramienta que nos ayudará a lograrlo. Una razón es que el diseño del entorno físico influye mucho en cómo las personas interactúan entre sí. Las aceras amplias y las fachadas comerciales fomentan la actividad económica y hacen los barrios más seguros. Las ciudades con manzanas pequeñas y con distancias cortas entre las intersecciones son fáciles de caminar y navegar. Las que cuentan con espacios públicos de calidad invitan a la gente a salir, a comunicarse, a colaborar entre sí, y participar en la vida pública.