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Prevenir mejor que lamentar

Si bien no todas las amenazas naturales generan consecuencias devastadoras, una combinación de factores naturales, culturales, sociales y políticos contribuyen a que se originen desastres. Durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a amenazas naturales, en especial mujeres y niñas. Además, más de 4000 millones de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, o han resultado heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia. La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos en especial, inundaciones, tormentas y olas de calor, y han duplicando sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y erupciones volcánicas.

Los desastres naturales son inevitables, pero los daños que estos causan pueden minimizarse; en cambio, la vulnerabilidad social, económica y ambiental pueden exacerbarlos. En cualquier caso, nadie está a a salvo de ser víctima de una catástrofe natural. Por lo tanto, la reducción del riesgo de desastres concierne a todo el mundo, desde los campesinos hasta los jefes de estado, desde los banqueros hasta los abogados, desde los meteorólogos hasta los jefes de medios de comunicación.

Por ese motivo, el Día Internacional para la Reducción de Desastres se estableció Documento PDF con el propósito de concienciar a los gobiernos y a las personas para que tomen medidas encaminadas a minimizar estos riesgos, como su prevención y mitigación, e incluyan actividades de preparación.

 

“La reducción de esas pérdidas puede transformar la vida de las personas y contribuir en gran medida a la erradicación de la pobreza. Al conmemorar el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, reafirmemos nuestro empeño en este compromiso vital”.
António Guterres, Secretario General


En pro de la paz, la seguridad y el desarrollo

Frente a la tensión política y a la escalada de las crisis, es de gran importancia que se respeten los principios de soberanía y e igualdad soberana de los Estados. También los de integridad territorial, libre determinación y no intervención en los asuntos internos de cualquier Estado. Además, es necesario promover y alentar la solución de los conflictos internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro la paz y la seguridad internacionales.

De esta forma, la política de neutralidad contribuye a fortalecer la paz y la seguridad tanto en las regiones pertinentes como a nivel mundial y desempeña un papel importante para forjar relaciones pacíficas, amistosas y mutuamente beneficiosas entre los países del mundo.

Además, de ser un factor clave para crear las condiciones para unas negociaciones pacíficas, la política de neutralidad permanente está relacionada estrechamente con instrumentos de la diplomacia preventiva y la mediación, los buenos oficios, las misiones de constatación de los hechos, la negociación, el uso de enviados especiales, las consultas oficiosas, la consolidación de la paz y las actividades específicas de desarrollo.

La neutralidad juega asimismo un papel clave en el fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria en situaciones de emergencia y los países declarados neutrales desempeñan un papel importante en la provisión y entrega de ayuda humanitaria en situaciones de conflicto y desastres naturales.

Por todo ello, la diplomacia preventiva es una función básica de las Naciones Unidas y ocupa un lugar destacado entre las funciones Secretario General.

Primera celebración del Día de la Neutralidad

En febrero de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió establecer el Día Internacional de la Neutralidad a propuesta de Turkmenistán, reconocido por las Naciones Unidas como un Estado permanentemente neutral desde diciembre de 1995.


En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, declarado el 25 de noviembre por la Asamblea General de las Naciones Unidas, los países de Canadá, Francia, España, Suecia, Suiza, Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y el Sistema de Naciones Unidas reiteramos nuestro compromiso de acompañar y apoyar al Estado y a la Sociedad Civil de Guatemala para seguir avanzando en los esfuerzos encaminados a la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres.

Reconocemos los avances realizados por el Estado de Guatemala para establecer marcos legales y políticas públicas articuladas a instrumentos internacionales, en consonancia con la Agenda Global sobre los derechos humanos de las mujeres promoviendo de manera integral el empoderamiento de las mujeres y la eliminación de la violencia desde una perspectiva de igualdad de género.

Valoramos los esfuerzos impulsados por entidades públicas, redes, coordinaciones, organizaciones de mujeres y organizaciones de sociedad civil para promover el acceso efectivo de todas las mujeres, niñas y adolescentes de Guatemala a una vida libre de violencia, en particular aquellas pertenecientes a etnias indígenas con mayores niveles de exclusión que la media de la población.

Convencidos de que la violencia en todas sus formas hacia las mujeres en todas las etapas de su vida es una problemática estructural y social, que conlleva un alto costo económico y de oportunidad para la sociedad en su conjunto, nuestro trabajo está orientado a promover y proteger los derechos humanos de las mujeres.

A nivel mundial, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual. En el caso de Guatemala, el Ministerio Público ha reportado que el delito más denunciado es el de violencia contra la mujer, registrándose en lo que va del año 2017 (de enero a octubre) un total de 51,742 denuncias[1]. Adicionalmente, se registraron 877 delitos de muertes violentas de mujeres y femicidios[2] y 10,963 delitos sexuales en el mismo periodo[3]. El Registro Nacional de las Personas (RENAP) reportó 54,114 nacimientos en niñas-madres de 10 a 19 años[4].

En este contexto, exhortamos a redoblar esfuerzos que permitan alcanzar la visión de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible para construir “un mundo justo, equitativo, tolerante, abierto y socialmente inclusivo”[5], poniendo en primer plano a las mujeres y niñas marginadas y desatendidas como las refugiadas, migrantes, indígenas y las afectadas por conflictos y los desastres naturales.

[1] Fuente: MP -Sistema Informático de Control de la Investigación -SICOMP. Enero – octubre de 2017

[2] Fuente: MP -Sistema Informático de Control de la Investigación -SICOMP. Enero – octubre de 2017

[3] Fuente: MP -Sistema Informático de Control de la Investigación -SICOMP. Enero – octubre de 2017.

[4] Fuente: Monitoreo del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva – OSAR-.

[5] Palabras del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres


Artículo de la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala, señora Rebeca Arias Flores.

El Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala y el Ministerio de Relaciones Exteriores organizó el martes 24 de octubre, en el marco de los 72 años de fundación de la ONU, un foro sobre La Agenda 2030 y el proceso de reforma de las Naciones Unidas. Fue un espacio de reflexión participativo en el que concluimos que los 17 ODS representan una gran oportunidad para hacer cambios que hagan más efectivo el trabajo del Estado y el acompañamiento de la ONU al país.

La reforma de las Naciones Unidas es un proceso iniciado desde hace varios años, sin embargo el año pasado el Secretario General presentó una propuesta para ser más efectivos en nuestros aportes a los Estados para avanzar en la Agenda 2030. El encuentro resultó muy constructivo, pues pudimos escuchar voces de expertas y expertos, desde sociedad civil, Gobierno y cooperación internacional, con algunas ideas, entre ellas, cómo las agencias, fondos y programas podremos apoyar mejor para superar los obstáculos que persisten, principalmente en la erradicación de la pobreza, mejorar los accesos a servicios de salud y educación, garantizar la seguridad y el cumplimiento de los Derechos Humanos,  procurar la resiliencia ante los desastres naturales, entre otros.

Nuestras contribuciones a Guatemala han sido muy diversas a través de las décadas de presencia de NU en el país. Hoy estamos acompañando los esfuerzos nacionales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Deseamos aportar con más conocimientos, experiencia, conectando recursos para reducir las desigualdades, contribuir a la paz, la convivencia pacífica y una sociedad en la que todas las personas alcancen su desarrollo pleno.

En última instancia, el impacto del trabajo de las Naciones Unidas se mide en el bienestar de la gente. Por ello, seguiremos acompañando los esfuerzos del pueblo y Gobierno de Guatemala en favor de las mujeres, la niñez, los jóvenes y la población indígena, buscando hacer realidad el principio de la agenda de los ODS de “no dejar a nadie atrás”. De eso se trata la reforma de la ONU, esa es la ruta de la Agenda 2030 y el Gobierno de Guatemala junto a la ONU han dado muestras de su compromiso por lograrla. Juntos podemos llegar más lejos e impulsar los ODS para que  avancemos hacia una sociedad más justa, equitativa e inclusiva. En el día de la ONU reflexionamos sobre reformas para avanzar en el logro de la Agenda 2030. Feliz día de la ONU.

Publicado el 26 de octubre de 2017 por Diario de Centro América, en su columna de opinión Hoy con la ONU

Ver más sobre Día de la ONU en Guatemala


En la adolescencia y los primeros años de la edad adulta se producen muchos cambios: cambio de colegio o de hogar, entrada en la universidad o en el mundo laboral. Para muchos es una época apasionante, pero también puede ser causa de estrés o aprensión. En algunos casos, si no se reconocen y controlan, estos sentimientos pueden causar enfermedades mentales. El uso cada vez mayor de las tecnologías en línea, que sin duda aporta muchos beneficios, también puede generar tensiones adicionales, pues cada vez es mayor la conexión a las redes virtuales en cualquier momento del día o la noche. También hay muchos adolescentes que viven en zonas afectadas por emergencias humanitarias, como conflictos, desastres naturales y epidemias, y los jóvenes que viven estas situaciones son particularmente vulnerables a la angustia y las enfermedades mentales.

 

Para mas información: https://www.who.int/mental_health/world-mental-health-day/

 


Moldelando el futuro de nuestras ciudades y pueblos

Las ciudades y los asentamientos humanos son el lugar donde interactuamos social, cultural, política y económicamente, y donde nos desarrollamos como seres humanos. Modelan nuestra forma de vida. Las urbes están afrontando desafíos demográficos, después de que se haya producido un traslado sin precedentes del mundo rural al urbano. Se espera que en 2030, un 60 por ciento de la población mundial resida en áreas urbanas, especialmente en regiones de África, Asia y América Latina. En ausencia de una adecuada planificación urbana, las consecuencias del rápido desarrollo de las ciudades pueden ser trágicas.

En muchos lugares, los efectos de una mala política de urbanización se están notando ya con la falta de viviendas apropiadas y la creación de zonas deprimidas y sin infraestructuras, lo que fomenta la pobreza, el desempleo, la delincuencia, la contaminación y los problemas de salud pública, así como respuestas insuficientes ante los desastres naturales o catástrofes debidas a los efectos del cambio climático.

Teniendo estos retos en mente, los líderes mundiales establecieron en 2015 el Objetivo número 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que propone la creación de urbes inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Además, las Naciones Unidas designaron el primer lunes de octubre de cada año como Día Mundial del Hábitat para reflexionar sobre el estado de nuestros pueblos y ciudades y sobre el derecho básico de todos a una vivienda adecuada. También tiene la intención de recordar al mundo que todos tenemos el poder y la responsabilidad de moldear el futuro de nuestras ciudades y nuestros pueblos.


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El Programa Mundial de Alimentos (PMA), fundado en 1961, es el organismo de asistencia alimentaria del Sistema de las Naciones Unidas. Cada año, alimenta a más de 97 millones de personas en más de 80 países.  La visión del PMA, establecido desde 1973 en Guatemala, es la de un mundo en el cual cada hombre, mujer y niño tenga acceso en todo momento a la alimentación necesaria para llevar una vida activa y saludable.  El objetivo final de la asistencia alimentaria deber ser la eliminación de su propia necesidad.

 

Mandato

La misión del PMA es salvar vidas y medios de subsistencia y mejorar la nutrición, seguridad alimentaria y autosuficiencia de las personas más pobres y más vulnerables del mundo. El objetivo final es lograr el Hambre Cero, en línea con un reto establecido por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon en el 2012.  El PMA contribuye a que el tema de la lucha contra el hambre y la desnutrición esté en el centro de las preocupaciones de la comunidad internacional. En su dialogo con ésta, los Gobiernos y beneficiarios, el PMA propone políticas, estrategias y operaciones que beneficien directamente a las personas en situación de inseguridad alimentaria y fomenten el desarrollo económico y social.

 

Objetivos estratégicos (2017 – 2030)

En el contexto de los ODS, el PMA trabajara para:

  1. Asegurar que todo el mundo en todas partes tenga acceso a los alimentos que
  2. necesitan para vivir y tener una vida saludable y productiva.
  3. Lograr eliminar todas las formas de malnutrición.
  4. Mejorar los medios de vida vinculados a la seguridad alimentaria, apoyar los esfuerzos de respuesta y adaptación climática, y construir y fortalecer sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.
  5. Fortalecer los esfuerzos de implementación con socios.
  6. Construir y reforzar asociación para lograr los ODS.

 

Objetivos en Guatemala:

En línea con las prioridades del Gobierno y las políticas y el marco de asistencia de desarrollo de las Naciones Unidas (2015-2019), la asistencia del PMA en Guatemala tiene como objetivo abordar las múltiples dimensiones y subyacentes causas de inseguridad alimentaria y nutricional a largo plazo, satisfacer las necesidades inmediatas de las poblaciones que la sufren, afectadas por crisis o desastres naturales y facilitar la recuperación a través de la creación de activos y aumentar su resiliencia. Busca también fortalecer las capacidades nacionales en la lucha contra el hambre y la desnutrición y el mejoramiento de la seguridad alimentaria.

 


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UNICEF es la fuerza impulsora que contribuye a la creación de un mundo donde se respeten los derechos de todos y cada uno de los niños y niñas. La comunidad internacional nos ha dotado de la autoridad necesaria para influir sobre las personas encargadas de tomar decisiones y sobre diversos aliados de las comunidades de base, a fin de plasmar en la realidad las ideas más innovadoras.

 

Mandato

UNICEF ha recibido de la Asamblea General de las Naciones Unidas el mandato de promover la protección y la realización de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, ayudar a satisfacer sus necesidades básicas y aumentar sus oportunidades de desarrollar todo su potencial.

En tiempos de emergencia, la misión de UNICEF es garantizar que se de protección especial a los niños y niñas más desfavorecidos: víctimas de guerra, desastres naturales, extrema pobreza, todas las formas de violencia y explotación, y los niños y niñas con capacidades especiales.

 

UNICEF a nivel global

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, fue creado en 1946 y ha trabajado estos años como líder mundial en la promoción y defensa de los derechos de la niñez y la adolescencia.

Trabaja en 190 países y territorios para apoyar la sobrevivencia y desarrollo de la niñez y la adolescencia, guiándose por los principios y derechos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Se financia totalmente por donaciones voluntarias, de individuos, empresas, fundaciones y Gobiernos.

 

UNICEF en Guatemala

UNICEF tiene una larga trayectoria de cooperación con el Gobierno de Guatemala. Sólo tres años después de su fundación a nivel mundial (1946), Guatemala fue elegida en 1949 como sede de la Oficina de Área para Centro América y Panamá.

UNICEF trabaja en las áreas de políticas públicas, inversión en la niñez, el cumplimiento de sus derechos y en todas aquellas esferas de la vida política, económica, cultural y social que afectan y favorecen el desarrollo de la infancia.

 

Prioridades de trabajo en Guatemala

En consonancia con estas esferas prioritarias y la situación de la niñez y la adolescencia en el país, UNICEF en Guatemala ha definido cuatro áreas de trabajo para el período 2015–2019:

  • Inclusión social
  • Protección de las niñas, niños y adolescentes
  • Educación para la vid
  • Reducción de la desnutrición

VER: https://onu.org.gt/publicaciones/transformando-guatemala-en-una-sola-generacion/


António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el cambio climático, el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres y la Nueva Agenda Urbana ofrecen, en su conjunto, una hoja de ruta para un mundo más sostenible y resiliente. La forma en que se desarrollen nuestras ciudades tendrá importantes repercusiones a la hora de hacer realidad el futuro que queremos.

El Día Mundial de las Ciudades de este año se centra en la resiliencia y la sostenibilidad. Cada semana, 1,4 millones de personas se trasladan a las ciudades. Esa rápida urbanización puede poner a prueba la capacidad local y contribuir a un mayor riesgo de desastres, tanto naturales como provocados por el hombre. Pero los peligros no tienen por qué convertirse en desastres. La respuesta estriba en crear resiliencia – frente a las tormentas, las inundaciones, los terremotos, los incendios, las pandemias y las crisis económicas.

Las ciudades de todo el mundo ya están tomando medidas para aumentar la resiliencia y la sostenibilidad. Bangkok ha construido amplias instalaciones subterráneas de almacenamiento de agua con el fin de hacer frente a un mayor riesgo de inundaciones y ahorrar agua para los períodos más secos. En Quito, el gobierno local ha regenerado o protegido más de 200.000 hectáreas de tierra para aumentar la protección contra las inundaciones, reducir la erosión y salvaguardar el suministro de agua dulce y la biodiversidad de la ciudad. Y en Johannesburgo, el municipio está involucrando a los residentes en los esfuerzos por mejorar los espacios públicos al objeto de que puedan utilizarse de manera segura para fines recreativos, actividades deportivas, actos comunitarios y servicios como la atención médica gratuita.

En el Día Mundial de las Ciudades, inspirémonos en estos ejemplos. Trabajemos juntos para construir ciudades sostenibles y resilientes que proporcionen seguridad y oportunidades para todos.

 


 

REDUCIR EL IMPACTO DE EL NIÑO EN EL CORREDOR SECO CENTROAMERICANO: REFORZAR LA RESILIENCIA E INVERTIR EN AGRICULTURA SOSTENIBLE

 

Reunión de la ONU insta a emprender iniciativas de desarrollo a largo plazo a favor de la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia

 

Roma. –Resulta esencial que la comunidad internacional y los gobiernos del Corredor Seco Centroamericano (CSC) actúen de forma urgente para ayudar a reforzar la resiliencia y la seguridad alimentaria, y restaurar los medios de vida dañados por la sequía y otros impactos meteorológicos extremos de El Niño, según afirmaron hoy diversos responsables de las Naciones Unidas.

 

El devastador evento de El Niño que comenzó en 2015 ha sido uno de los peores registrados hasta la fecha y su impacto se sigue sintiendo en el Corredor Seco, agravando el daño de dos años consecutivos de sequía. Como resultado, unos 3,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria con 1,6 millones en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave en los países más afectados: El Salvador, Guatemala y Honduras.

 

Para aumentar la concienciación y coordinar las respuestas -tanto a las crisis de larga duración relacionadas con El Niño en el Corredor Seco como ante la posibilidad de un evento de La Niña en la segunda mitad de 2016- diversos organismos la ONU y varios de sus socios se reunieron hoy en la sede en Roma de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El encuentro contó además con la presencia del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), con el objetivo de movilizar a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos colectivos.

 

El Ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala, Mario Méndez, el Secretario de Agricultura y Ganadería de Honduras, Jacobo Paz Bodden, y el Viceministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador, Hugo Flores, participaron a la reunión, que concluyó con una declaración conjunta que hizo hincapié en los desafíos comunes en el Corredor Seco, incluyendo el adaptar los sistemas de producción de la agricultura familiar en pequeña escala al cambio climático; y ampliar los esfuerzos para reducir la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad socioeconómica y ambiental de la región.

 

En su discurso de apertura, el Director General de la FAO, José Graziano da Silva señaló que “el desafío al que se enfrenta el Corredor Seco no es solamente el cambio climático: sino también la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria y nutricional”, advirtiendo que: “tenemos que cambiar la estrategia de la respuesta tradicional y hacer frente a las causas estructurales de la pobreza y la inseguridad alimentaria en el Corredor Seco Centroamericano, y no conformarnos con simplemente montar una respuesta humanitaria cada vez que se produce una situación de emergencia”.

 

“Necesitamos centrarnos en la resiliencia, incluyendo el desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático”, añadió el Director General de la FAO.

 

Igualmente, señaló que la alianza estratégica entre las organizaciones de la ONU con sede en Roma (FAO, FIDA y PMA), así como los esfuerzos de cooperación Sur-Sur serán fundamentales para erradicar el hambre y la pobreza en el CSC sin embargo, la magnitud del desafío requiere el apoyo de toda la comunidad internacional.

 

El Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze aseguró a su vez que: “es crucial responder a las necesidades inmediatas de las personas que sufren como consecuencia de El Niño. Pero debemos también reconocer que el cambio climático seguirá agravando estos fenómenos meteorológicos extremos. La única manera de garantizar la seguridad alimentaria futura en la región, es invertir en desarrollo a largo plazo para ayudar a las personas a ser más resilientes ante los impactos, de modo que puedan seguir alimentando a sus familias”.

 

La acción coordinada entre los diferentes organismos y socios para fomentar la resiliencia de las personas vulnerables del Corredor Seco salvará vidas, mientras se trabaja para eliminar la inseguridad alimentaria, dijo por su parte la Directora Ejecutiva del PMA, Ertharin Cousin.

 

“Juntos, no sólo tenemos que eliminar la pobreza, sino también abordar de forma preventiva el extraordinario nivel de vulnerabilidad social, económica y ambiental que experimentan las personas que viven en el Corredor Seco, todo lo cual contribuye a la inseguridad alimentaria”, aseguró Cousin.

 

“Los datos y la experiencia –añadió- demuestran claramente que los costos de la respuesta de emergencia y rehabilitación después de producirse un desastre superan de forma sustancial el coste de la reducción de riesgos y de las medidas de mitigación tomadas antes de que ocurra ese desastre”.

 

El Niño y La Niña, más frecuentes y más graves

 

En el Corredor Seco Centroamericano viven unos 10,5 millones de personas, con cerca del 60 por ciento de ellas en situación de pobreza, en una región que se caracteriza por una elevada tasa de deforestación, degradación del suelo y escasez de agua.

 

Estas condiciones se ven agravadas por El Niño y su contraparte -La Niña- que se producen cíclicamente. Sin embargo, en los últimos años los fenómenos meteorológicos extremos asociados a estos dos eventos -como sequías e inundaciones-, han aumentado en frecuencia y gravedad, debido principalmente a los efectos del cambio climático global,

 

Inclusión económica y social

 

La declaración conjunta de la reunión de hoy subraya la necesidad de garantizar la inclusión social y económica de las comunidades vulnerables, mientras se aumentan y diversifican las oportunidades de ingresos, cambios que, a su vez, reducirán los altos niveles de migración. El comunicado subraya también la importancia de impulsar la inversión pública y privada, así como la cooperación técnica y financiera dirigida a programas de iniciativas empresariales y de creación de empleo para mujeres y jóvenes rurales. Aquí se incluiría la mejora de la provisión de agua junto al saneamiento, sanidad, educación, carreteras, electrificación y un mejor acceso al crédito, la tecnología y los mercados.

 

Trabajar en asociación

 

La labor de la FAO

 

En la zona del Corredor Seco de El Salvador, Guatemala y Honduras, la FAO apoya a los pequeños productores y a las comunidades rurales que son altamente vulnerables a los eventos naturales extremos, como sequías recurrentes, exceso de lluvias e inundaciones.

 

Con el objetivo de reducir el impacto de estos fenómenos climáticos extremos, el trabajo de la FAO en la región consiste en fortalecer la capacidad de gestión del riesgo de desastres de las autoridades nacionales y locales y en crear sistemas de información y alerta temprana. Se promueven las buenas prácticas y tecnologías, por ejemplo, mediante el suministro de semillas de ciclo corto y cultivos resistentes a la sequía, el establecimiento de sistemas de captación de aguas y fondos de contingencia comunitarios y el apoyo a la agrosilvicultura.

 

Además, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y la FAO acordaron hoy trabajar conjuntamente para promover inversiones que contribuyan a la reducción de la pobreza rural y a fomentar el desarrollo socioeconómico y la integración de América Central, así como a apoyar y políticas y medidas de adaptación y mitigación del cambio climático de en los países del Corredor Seco.

 

Las áreas prioritarias incluyen: el Corredor Seco, restauración de la tierra y enfoques integrados del uso de la tierra; y la gestión sostenible de las montañas y los bosques; asociaciones público-privadas y acceso a los mercados. Otras áreas potenciales de colaboración entre el BCIE y la FAO son los enfoques innovadores e integrados en el manejo de los bosques y la tierra.

 

La labor del FIDA

 

El FIDA apoya actualmente una amplia gama de proyectos en las áreas del CSC de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, que ayudan a los pequeños campesinos pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático y aumentar su resiliencia ante los fenómenos meteorológicos extremos. En El Salvador, por ejemplo, los agricultores aprenden métodos de conservación de los suelos y el agua, así como técnicas de cultivo más adecuadas a las regiones áridas.

 

Los proyectos apoyados por el FIDA en los países del Corredor Seco comprenden también la construcción de estructuras de captación de agua, la generación de información e investigación actualizada que ayude a prever los riesgos climáticos y la vulnerabilidad, y la ayuda a los agricultores con mejoras básicas en el hogar, como la construcción de estufas de bajo consumo energético y letrinas de bajo caudal de agua. Creyendo que las inversiones en resiliencia a largo plazo pueden reducir el impacto y el costo de los desastres, el FIDA participa activamente en el diálogo sobre políticas con los gobiernos y los responsables de la toma de decisiones en la región.

 

La labor del PMA

 

El PMA suministró ayuda a 1 millón de personas cada año en 2014 y 2015 en Guatemala, El Salvador y Honduras, principalmente a través de las transferencias de efectivo. El PMA consideró prioritario asistir a unas 600 000 familias con inseguridad alimentaria grave –según sus previsiones- hasta finales de agosto de 2016, en especial aquellas que esperan sólo una cosecha en lugar de las dos habituales.

 

El PMA ha apoyado las intervenciones de socorro nacional y los esfuerzos de recuperación de los efectos de la sequía en el Corredor Seco Centroamericano agravados por El Niño, especialmente durante la última parte de 2015. Se proporcionó apoyo inmediato a las poblaciones que sufren inseguridad alimentaria, afectadas por la sequía y se facilitó su recuperación a través de la creación de activos y la formación, con el fin de sentar las bases para una transición hacia la resiliencia mediante programas e iniciativas del PMA de desarrollo de capacidad a nivel regional y nacional.

 

De forma más específica: en las comunidades afectadas por la sequía en Honduras, el PMA está distribuyendo 170 toneladas de Super Cereal Plus, un nutritivo suplemento alimenticio enriquecido con proteínas, vitaminas y minerales, para apoyar a los niños menores de cinco años amenazados de malnutrición. En abril de 2016, se estaba distribuyendo este suplemento a más de 9 200 niños en 44 municipios y cinco departamentos.

 

En Guatemala, el PMA trabaja con el gobierno para proporcionar ayuda alimentaria condicionada a cambio de la creación de activos para facilitar la planificación de respuestas de emergencia. En esta iniciativa participan pequeños campesinos o trabajadores estacionales sin reservas alimentarias; familias que dependen de la agricultura como principal fuente de ingresos, y las que han sufrido más de un 50-75 por ciento de pérdidas de sus cereales básicos.

 

 

Para mayor información, puede descargar el informe desde este sitio es.wfp.org