Decidimos invertir en agricultura para el progreso de nuestra familia y nuestra comunidad

Foto de Rosa Dilia Quintanilla P4P“El dinero y la situación económica que vivimos en Yupiltepeque, Jutiapa fue una de las principales razones por las que decidí dejar a mi familia, mi casa y mi tierra. Irme a Estados Unidos fue la única solución que encontré para sacar a mi gente adelante”. Esta es la historia de Elmer Torres Cisneros y Rosa Dilia Quintanilla, ambos miembros activos de la iniciativa “Compras para el Progreso” del Programa Mundial de Alimentos, financiado por Canadá.

 

La familia de Elmer y Rosa Dilia estaba conformada por cuatro integrantes cuando él decidió migrar a Norteamérica en búsqueda de una oportunidad laboral. Él trabajaba en una empresa en la ciudad de Guatemala, pero por problemas económicos la cerraron, dejando a Elmer sin trabajo.

Uno de sus hijos, el menor en ese entonces, era un niño con capacidades diferentes, quien necesitaba cuidados especiales que requerían una inversión elevada en medicamentos y terapias. Además, no tenían hogar. En ese entonces vivían con la madre de Rosa Dilia, sin tener un espacio propio para su familia.

En 2001, un mes después del atentado del 11 de septiembre, Elmer emprende su viaje a Maryland, en donde vivía el hermano de Rosa Dilia, David Quintanilla. Permaneció en Estados Unidos por 6 años en donde se enfrentó a muchos retos, especialmente la barrera del idioma. Sin embargo, poco a poco fue aprendiéndolo con sus compañeros de labores.

Trabajó en una empresa de blocks, luego en un restaurante, pero tiene un mal recuerdo de esto porque era mucha presión ya que sólo debía comunicarse en inglés y, por último, trabajó en jardinería y mantenimiento de plantas. Este último, fue el mejor trabajo que obtuvo.

Gracias al sacrificio y el trabajo de Elmer en Norteamérica, Rosa Dilia pudo invertir en una casa propia y un terreno con las remesas que recibía de su esposo. La familia Torres Quintanilla veía una mejora a nivel económico. A pesar de la experiencia positiva que tenía Elmer en Maryland, en 2007 decidió regresar a Guatemala.

“En las noches me sentaba afuera del lugar donde vivía en Maryland cuando regresaba de trabajar. Pensaba que mi situación económica había cambiado, que había aprendido mucho laborando en EEUU y que sentía que se acercaba el momento de regresar a Guatemala con mi familia. Pasaron varias semanas en las que sentía esa incertidumbre. Un día, recibí la noticia que mi hijo con discapacidad había fallecido. Fue un golpe muy fuerte. No podía estar presente para despedirme, ni apoyar a mi esposa y mi familia. Un mes después, me avisaron que mi papá había muerto. Mi familia me necesitaba. Decidí regresar a Guatemala” – Elmer expresó. A su regreso de EEUU, él y Rosa Dilia pasaron momentos muy difíciles.

Rosa Dilia utilizaba las remesas que le enviaba Elmer para generar más ingresos para su familia. En el terreno que compraron ella sembraba semillas sin saber nada de agricultura. Debido a ese desconocimiento, era más lo que gastaba que lo que generaba.

En su comunidad, ella pertenecía a un grupo de mujeres que siempre tuvo la intención de organizarse. “Nos dimos cuenta que no participábamos mucho en nuestra comunidad y queríamos cambiar esta situación. Algunas de nosotras intentábamos empezar como agricultoras, pero no teníamos la información ni el aprendizaje que necesitábamos para eso. Luego de muchos trámites, finalmente logramos establecernos como un colectivo, y formamos AMMYA- Asociación Municipal de Mujeres Yupanas Activas” – expresó Rosa Dilia.

En el 2010, a Rosa Dilia y AMMYA se le dio la oportunidad de participar en el P4P (Purchase for Progress o Compras para el Progreso) del Programa Mundial de Alimentos, financiado por Canadá, y coordinado con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA). Como asociación, iniciarían un proceso de aprendizaje técnico para mejorar sus procesos de agricultura y aprovechar de mejor manera la tierra para sus siembras. Elmer también se convirtió en miembro activo del P4P.

“Empezamos sembrando maíz con la familia. A una manzana le sacábamos 50 quintales que resultaban muy poco para nuestro consumo y para la venta. Hacíamos la clasificación dejando el mejor maíz para venderlo, y lo más barato lo consumíamos nosotros. Realmente no sabíamos lo mal que nos alimentábamos con esto. No sabíamos lo mal que nos caía el maíz con aflatoxina, pero con las capacitaciones del PMA hemos hasta mejorado nuestra alimentación, la de nuestros hijos y por ende, nuestra salud” – comentó Rosa Dilia.

Durante el proceso de aprendizaje, tanto AMMYA, como la familia de Rosa Dilia, han demostrado un real progreso. En agricultura y procesos económicos, ahora logran hasta 100 quintales por manzana, han diversificado su siembra más allá del maíz y el frijol, incluyendo árboles frutales como aguacate, limón y naranja, y además, han adquirido y criado pollos, gallinas y ganado para su venta. Pero sobre todo, es importante resaltar que AMMYA, es una asociación fortalecida y un ejemplo para la comunidad. Gracias a ellas, muchas mujeres de Yupiltepeque están motivadas para desarrollarse profesionalmente y se han abierto espacios para promover la participación de las mujeres en asuntos comunitarios para hacerlas productivas e independizarlas económicamente.

“Gracias al PMA y a Canadá, hemos mejorado, eso no nos queda duda. Nuestras cosechas se han intensificado, hemos invertido en más terrenos y hemos aumentado la calidad de alimentación de nuestra familia. ¿Pienso regresar a los Estado Unidos? – no. La mejor decisión que hemos tomado con Rosa Dilia es comprometernos con el PMA para invertir en nuestro propio negocio. Ahora lo que producimos nos alcanza para nuestro consumo, para la venta y las ganancias las utilizamos para reinvertir en nuestro negocio. Ahora tenemos tres hijos y un bebé en camino. A ellos les encanta la agricultura y son parte del negocio familiar. En el futuro queremos continuar ayudando y capacitando a más agricultores, para que este éxito no sea sólo de nosotros, sino de nuestra comunidad entera”. Finalizó Elmer.

Entrevista realizada a Rosa Dilia Quintanilla y Elmer Cisneros Torres

Historia redactada por: Irina Ruano. Asociada de Comunicación

Programa Mundial de Alimentos en Guatemala