Entre la realidad y el desafío: mujeres y participación política en Guatemala

Entre-la-realidad (1)

“Allí donde las mujeres están plenamente
representadas, las sociedades son más
pacíficas y más estables”

– Ban Ki-moon, Octavo secretario general de las Naciones Unidas

En las Américas las mujeres representan más del 50% de la población, pero su representatividad en los congresos o parlamentos apenas alcanza el 22.7%1 , evidenciando el largo camino por recorrer para alcanzar la igualdad promulgada en la mayoría de constituciones de la región. La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, CEDAW por sus siglas en inglés, de la cual Guatemala es signataria, exhorta a los Estados a adoptar estrategias para fortalecer el liderazgo político de las mujeres e incrementar su participación en la gestión pública2 . En ese contexto, el presente estudio busca contribuir a la reflexión sobre la realidad de la participación política de las mujeres en Guatemala, analizando los resultados y lo acontecido en el proceso de elecciones 2011.

De ellos resalta que en el 2011 las mujeres lograron mayor representación como votantes en el último padrón electoral (51%), sin embargo siguen menos representadas en los puestos de elección, alcanzando a ocupar únicamente el 12.6% de las diputaciones en el Congreso de la República, (18 de 158 escaños). El porcentaje de las mujeres indígenas electas cayó de 2.53 % en el 2007 a 1.89 % en el 2011. En el gobierno municipal, sólo siete alcaldías (2%) fueron ocupadas por mujeres de un total de 336, una más en comparación con las elecciones del año 2007, pero ninguna fue ocupada mujeres indígenas.

Un dato optimista lo constituye que seis de las 20 representaciones guatemaltecas para el Parlamento Centroamericano, fueron ganadas por mujeres, equivalente a un 30%. Un hito en el proceso electoral del 2011 lo constituye la participación de más mujeres con posibilidad de ser electas, participaron en las candidaturas de los binomios presidenciales, que dieron como resultado que por vez primera en Guatemala una mujer fuese electa en el cargo de vicepresidenta. Las relaciones de género y los estereotipos prevalentes afectan la participación de las mujeres, desde los actos individuales y familiares, hasta las leyes y estructuras e instituciones jurídicas y sociales.

Biodata de autoras: "Entre la realidad y el desafío: mujeres y participación política en Guatemala"

Biodata de autoras: “Entre la realidad y el desafío:
mujeres y participación política en Guatemala”

Por ello no es suficiente garantizar un trato igualitario ante la ley y se requieren acciones afirmativas. La CEDAW reconoce que, como resultado de la discriminación histórica, las mujeres no se encuentran en igualdad de condiciones frente a los hombres y, por ello, aunque algunas leyes formalmente promuevan la igualdad en la práctica podrían producir mayor desigualdad.

El análisis de las elecciones 2011 muestra como las mujeres que tomaron el reto de ser candidatas, tienen menores probabilidades 1 Mujeres en la política: 2012. ONU Mujeres. Basado en la cartografía de Naciones Unidas, Mapa No. 4136 Rev. 10. Diciembre del 2011. 2 Artículo 2. Orienta a los Estados a eliminar la discriminación contra la mujer; Artículo 4. A adoptar medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre hombres y mujeres; Artículos 7 y 8. Llama a la eliminación de la discriminación contra las mujeres en la vida política y pública del país y a garantizar su participación en igualdad de condiciones para ocupar cargos y ejercer funciones públicas a nivel nacional e internacional. 5 de contar con la información, los contactos y los recursos para ser reconocidas como lideresas y por ende está en desventaja en la contienda política. También da cuenta de las estrategias que deben adoptar para abrirse paso en un espacio tradicionalmente dominado por hombres. Los espacios para la participación y liderazgo de las mujeres en los partidos son limitados y todavía se presentan dudas sobre la necesidad de aprobar marcos legales y mecanismos que los amplíen.

Las medidas de acción afirmativa no serían necesarias si las mujeres no enfrentaran barreras estructurales que les limitan en sus opciones, y la propuesta de paridad reconoce la igualdad de derechos de hombres y mujeres no solo a elegir sino a ser elegida. Por tanto, las leyes requieren establecer más explícitamente medidas para corregir este desequilibrio histórico motivado por múltiples factores políticos, institucionales, culturales, sociales, económicos, que se convierten en obstáculos reales que limitan e impiden la participación de las mujeres en la dimensión pública y política. El fin perseguido es la igualdad sustantiva y la paridad, para impulsar un nuevo equilibrio social entre hombres y mujeres en el que ambos asuman responsabilidades compartidas en todas las esferas, públicas y privadas, lo que se espera repercuta en la igualdad de oportunidades y mejores condiciones de vida para las mujeres y en una conciencia de género en el conjunto de las sociedades actuales. Los partidos políticos guatemaltecos tienen una enorme responsabilidad en materia de igualdad de oportunidades. Las estructuras directivas deben entender e integrar los principios de la igualdad sustantiva, que se plasme en sus estructuras directivas, en la confección de las listas, en la formación y en el desarrollo de programas de sensibilización para incrementar la comprensión de las causas estructurales que impiden la participación de mujeres.

Las organizaciones de mujeres han establecido desde hace más de 20 años diversos movimientos para promover la participación política de las mujeres y las mujeres indígenas, Más Mujeres Mejor Politica, Grupo 212, y el reciente movimiento “yo voto por ti, tu votas mi” ha permitido colocar en la agenda pública la propuesta del artículo 212 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que fomenten en el largo plazo la igualdad plena en la participación política de las mujeres. En Centroamérica y el Caribe, Costa Rica (1996), Panamá (1997), República Dominicana (1997), Honduras (2000) y El Salvador (2013) han incorporado cuotas en la legislación de partidos políticos. Nicaragua (2012) reformó la Ley de Municipios, que actualmente establece cuotas para optar a cargos municipales. Esperamos que este estudio sea un insumo que contribuya a respaldar la necesidad de introducir cambios normativos e institucionales, e impulsar transformaciones culturales que rompan con las normas sociales y tradiciones que limitan la plena participación y ciudadanía de las mujeres guatemaltecas.

Hoy, no podemos entender el desarrollo humano sostenible en su triple dimensión (económica, social y ambiental) ni la democracia sin la plena participación de las mujeres y la igualdad de género como requisito, compromiso y resultado. Una democracia efectiva y real es impensable sin la plena participación política de la mitad de la población: las mujeres.


El horizonte de la paridad representativa se plantea como un derecho democrático que sustente la equidad entre hombres y mujeres, en todos los niveles -estatal, regional y local-, se trata de que la democracia integre los principios de inclusión, igualdad y universalidad.


 

ONU Mujeres Guatemala, 2013


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