Día de las familias

Coordinadora Residente

Los problemas sociales se pueden encarar en el contexto de la familia en forma global y a la vez individualizada.

En 1983, el Consejo Económico y Social, en su resolución sobre la función de la familia en el proceso de desarrollo, pidió al secretario general que promoviera una mayor conciencia de los problemas y las necesidades de la familia, así como de las formas eficaces de satisfacer dichas necesidades, principalmente entre los encargados de adoptar decisiones en la política pública y a la población en general.  Esta preocupación de los Estados obedece a la consideración que los problemas sociales se pueden encarar en el contexto de la familia en forma global y a la vez individualizada. Cuando en una sociedad se deteriora su núcleo básico es evidente que se violentan derechos y al final se convierten en problemas serios para todos a nivel de inseguridades, limitaciones a las libertades fundamentales e impactos negativos al bienestar.

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 15 de mayo como el Día Internacional de las Familias.

Esta fecha es la ocasión propicia para promover la concienciación y un mejor conocimiento de los procesos sociales, económicos y demográficos que afectan a este importante núcleo de la sociedad.

El concepto de familia se ha transformado y su estructura ha evolucionado en las últimas décadas, como resultado de las tendencias mundiales y de los cambios demográficos. Naciones Unidas considera que la familia constituye la unidad básica de la sociedad. En la aprobación de la resolución de 1993 se hace conciencia sobre la existencia de  diversos conceptos de la familia en los diferentes sistemas sociales, culturales y políticos.

Las familias y las políticas que se ocupan de los asuntos que les afectan son elementos clave para la consecución de la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues la Agenda 2030 tiene como centro a las personas, con prosperidad, en un planeta protegido, viviendo en paz y con justicia, en donde los esfuerzos multisectoriales se unen para mejorar las condiciones de vida de todos y todas.

Es importante que las sociedades discutan libremente la situación de las familias, opinen sobre cómo pueden contribuir a alcanzar objetivos como la erradicación de la pobreza, la desnutrición, pero, sobre todo, velen por el cumplimiento de los derechos humanos de cada miembro de su sociedad. El principio es comprender que la situación en que viven las sociedades es un buen reflejo de lo que viven sus familias.

Rebeca Arias Flores, Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Guatemala.