Presentación de IDH 2016

IDH 2016

A pesar del progreso alcanzado, la pobreza extrema y la exclusión persisten en América Latina y el Caribe: informe del PNUD

 

El progreso alcanzado deja atrás a millones de personas, entre ellos mujeres y grupos indígenas, y esta brecha puede ampliarse a menos que se eliminen aquellos obstáculos al desarrollo profundamente arraigados, como la violencia, la discriminación y la desigualdad.

 

HDR16-Resumen español

“El mundo ha logrado niveles de bienestar sin precedentes, pero ese bienestar no ha alcanzado a todos y todas. Muchos han quedado excluidos por su pertenencia a grupos específicos y existen barreras sistemáticas que refuerzan esa exclusión” dijo hoy la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas y Representante del PNUD en Guatemala, Rebeca Arias, durante una presentación local a medios de comunicación.

 

En consonancia con las conclusiones del Informe Regional 2016 y el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, el Informe mundial de 2016 también muestra que determinados grupos sufren desventajas sistemáticas en la región, y, en el caso de algunos, es probable que la brecha se amplíe con el tiempo, puesto que son los grupos que se ven más afectados por eventos adversos y las crisis.

 

Las mujeres, por ejemplo, son en general más pobres en América Latina y el Caribe. Al respecto, el Informe señala que las mujeres también han sido tradicionalmente desfavorecidas porque asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado, lo que les deja poco tiempo para desarrollar una carrera profesional e incorporarse al mercado laboral.

 

Las mujeres solo ocupan el 28% de los escaños parlamentarios en la región, y conforman únicamente el 37% de los legisladores y altos funcionarios.

 

El Informe también indica que muchos miembros de los más de 400 grupos indígenas de la región sufren carencias sistémicas que les hacen difícil alcanzar el nivel de los demás. Según el Informe, en Guatemala los niños y niñas no indígenas van a la escuela el doble de años que sus pares indígenas. En Bolivia, Ecuador, Perú y México, los niños y niñas no indígenas cursan entre dos y tres años y medio más de estudios que los que son indígenas.

 

A nivel mundial, aunque los pueblos indígenas representan el 5% de la población del planeta, conforman el 15% de las personas pobres del mundo.

 

“La primera medida esencial que hay que tomar para prevenir el conflicto y garantizar el desarrollo pacífico es proteger, promover y asegurar los derechos básicos de todas las personas”, afirma Mirna Cunningham Kain, nicaragüense del pueblo misquito, activista de los derechos de los pueblos indígenas y ex Presidenta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, en su contribución especial al Informe.

Otros grupos desfavorecidos examinados en el Informe son los habitantes de las zonas rurales, las personas con discapacidad y la comunidad de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

La seguridad sigue siendo un problema acuciante en América Latina y el Caribe, la región en desarrollo más urbanizada del planeta, con casi 80% de la población viviendo en zonas urbanas.

 

La tasa de homicidios de la región, que asciende a 21,6 por cada 100.000 personas, es 14 veces superior a la tasa más baja de Asia Oriental y el Pacífico. La región también presenta una elevada tasa de encarcelamiento: alrededor de 244 personas por cada 100.000, frente a 48 en Asia Meridional y 88 en África Subsahariana. En diez países caribeños, el porcentaje de niños varones en edad escolar que admitieron su pertenencia a bandas se situaba entre el 17% y el 24% en 2012. Las mujeres siguen sufriendo numerosas amenazas físicas y psicológicas: en Colombia se producen alrededor de 100 ataques con ácido al año. Según una encuesta de opinión, solo el 40% de la población de los países de América Latina y el Caribe se siente segura.

 

No obstante, se observan tendencias positivas que también pueden arrojar algo de luz sobre las mejoras regionales. El milagro de Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, es un excelente ejemplo de cómo un enfoque de política multidimensional puede transformar una ciudad que antes era conocida por su tasa de homicidios (380 por cada 100.000 habitantes en 1991) en un lugar próspero y agradable para vivir.

 

 

Es hora de hacer frente a los obstáculos al desarrollo profundamente arraigados

 

“El desarrollo humano de todos y todas no podrá alcanzarse si no se rompen las barreras de la inequidad” señaló Gustavo Arriola, Coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD Guatemala, durante la presentación con medios de comunicación.

 

Por ello, el Informe hace un llamado para que se preste mucha más atención al empoderamiento de las personas más marginadas de la sociedad y se reconozca la importancia de darles mayor voz y participación en los procesos decisorios.

 

El Informe también pide mejores análisis para fundamentar las acciones, incluyendo un mayor énfasis en la evaluación del progreso en ámbitos como la participación y la autonomía. Además, resulta esencial disponer de datos desglosados por características como el lugar, el género, la situación socioeconómica y la etnia, para saber a quién se está dejando atrás.

 

El Informe hace hincapié en la importancia que reviste la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a la hora de aprovechar estos avances, y señala que la Agenda 2030 y el enfoque de desarrollo humano se refuerzan mutuamente.

El Informe incluye una series de recomendaciones, entre ellas las de reorientar las políticas para asegurar que el progreso llegue a los más rezagados e insta a llevar a cabo reformas en los mercados e instituciones mundiales para hacerlos más equitativos y representativos.