Actuación inmediata: Acabar con la epidemia para 2030

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La conmemoración del Día Mundial del Sida en 2014 tiene la connotación especial de presentar la propuesta mundial de acabar con la epidemia del sida en los próximos 15 años. Esta propuesta se basa en los avances científicos logrados y en las lecciones aprendidas a lo largo de casi dos décadas de respuesta mundial coordinada y multisectorial. “Hemos dado un giro a la trayectoria de la epidemia”, declaró Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA.

Contamos con las herramientas necesarias para lograrlo. El tratamiento antiretroviral puede extender considerablemente la esperanza de vida de las personas con VIH y prevenir la transmisión del VIH a otras personas. Contamos también con programas de cambio de comportamiento y programas diseñados para grupos poblacionales específicos, con las estrategias de abastecimiento de condones, con la circuncisión masculina voluntaria y con el tratamiento preventivo pre-exposición (PrEP), medidas que conforman el conjunto de intervenciones de la llamada “prevención combinada” y que han demostrado su capacidad de reducir el número de nuevas infecciones por VIH.

Se espera que para el 2020 el 90% de las personas con VIH conozca su diagnóstico, que el 90% de aquellos que conocen su diagnóstico tengan acceso a atención integral en salud, incluyendo el tratamiento antiretroviral, y que el 90% de quienes reciben tratamiento tengan supresión viral y por lo tanto no transmitan el VIH.

Poner fin a la epidemia del Sida en el 2030 es posible si cerramos la brecha entre las personas que tienen acceso a los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo y las personas que se están quedando atrás. Cerrar la brecha a nivel mundial significa facilitar a todas las personas el acceso a los servicios que necesitan. Para que el Sida deje de ser una amenaza mundial en salud pública, en 2030 se debe lograr una reducción del 90% en el número de nuevos casos de VIH anuales y de muertes relacionadas con el Sida, en comparación con las cifras de 2010.

  • Cerrando la brecha en la realización de la prueba de VIH se logrará que 19 millones de personas que desconocen su estatus de VIH positivo empiecen a recibir apoyo.
  • Cerrando la brecha en el tratamiento se logrará que 35 millones de personas con VIH reciban medicamentos que salvarán sus vidas.
  • Cerrando la brecha en el acceso a medicamentos para niños, todos los niños viviendo con VIH podrán obtener tratamiento, no sólo el 24% que tiene acceso a esos medicamentos actualmente.

Se estima que en América Latina y el Caribe ocurrirán más de 93,000 nuevas infecciones en el 2030 si la cobertura de tratamiento se mantiene en los niveles actuales. En cambio, solo ocurrirían 28,000 nuevos casos en el mismo año si se alcanzan las metas 90-90-90. Si se mantienen los actuales niveles de cobertura, el costo de la inacción será enorme. Corremos el riesgo de un nuevo crecimiento de la epidemia, aumentando la necesidad de tratamientos e incrementando dramáticamente los costos de la respuesta mundial.

Para alcanzar las nuevas metas propuestas a nivel mundial, en Guatemala será necesario incrementar el acceso a la prueba de forma tal que en 2020 se hayan diagnosticado alrededor de 25,000 casos nuevos adicionales a los actualmente registrados y que el 90% de las personas diagnosticadas estén recibiendo tratamiento. Es fundamental también que todas las mujeres embarazadas tengan acceso a la prueba para alcanzar el objetivo de eliminar la transmisión del VIH de madre a hijo. Los próximos cinco años son clave para intensificar la respuesta nacional. El desafío es inmenso, pero si se canalizan los esfuerzos y recursos adecuadamente, es posible llegar al fin de la epidemia del Sida en 2030.


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