Acortar desigualdades: haciendo efectivos los derechos de los pueblos indígenas

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El Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala expresa su reconocimiento a las personas y organizaciones en el país que promueven día con día los derechos de los pueblos indígenas e impulsan el cumplimiento de las obligaciones que el Estado ha asumido a nivel nacional e internacional en materia de derechos humanos.

Combatir las desigualdades para hacer realidad los derechos de los pueblos indígenas es poner en práctica políticas y programas a nivel nacional enfocados a combatir las enormes brechas que siguen comprometiendo las obligaciones del Estado, para garantizar una igualdad efectiva en el ejercicio de estos derechos. La experiencia anterior ha demostrado que una condición para la efectividad de cualquier política o programa es que tanto su elaboración, su implementación y evaluación se realice en cooperación y consulta con dichos pueblos.

Las múltiples privaciones que afectan a los pueblos indígenas se traducen en altos niveles de pobreza multidimensional. Se estima que un 47 por ciento de la población indígena vive en condiciones de pobreza extrema y un 83 en pobreza, bajo el criterio multidimensional que mide diferentes tipos de privaciones de las familias en su desarrollo humano. Según el Mapa de Pobreza Rural del Instituto Nacional de Estadística, la mayoría de los 55 municipios con rangos de pobreza del 85 al 97 por ciento son indígenas.

La exclusión afecta en particular a la niñez y juventud, que comienzan su ciclo de vida con daños que es difícil revertir en el transcurso de su ciclo de vida. Se estima que tres de cada cinco niños indígenas padecen desnutrición crónica y las tasas de mortalidad infantil alcanzan 40 por mil nacidos vivos. Los servicios de salud no están al alcance de la mayoría de las poblaciones indígenas y la falta de escuelas, y docentes, no les permite alcanzar niveles de escolaridad para tener mejores oportunidades laborales.

Estudios recientes han mostrado que el racismo se expresa en el mercado laboral en la elección de trabajadores con iguales competencias, en el nivel de salario que logran comparativamente y en tipo de empleos a los que tienen acceso. Según la ENEI 2013 el 81 por ciento de la población económicamente activa indígena, trabaja en la informalidad en sectores tales como el agrícola, doméstico, seguridad, de la construcción y en la economía informal, sin que se les garantice derechos laborales básicos como el salario mínimo, seguridad social y prestaciones legales.

Estos factores de desigualdad que afectan principalmente a la población indígena son reflejados en el Índice de Desarrollo Humano –ÍDH- de Guatemala. En un ejercicio hecho para conocer el impacto que tiene la desigualdad en el ÍDH, tenemos una pérdida de un 33 por ciento.

A pesar de los rezagos y la exclusión, en los últimos años los pueblos indígenas han logrado abrir espacios de participación, principalmente en los espacios locales. En el caso de las mujeres indígenas, incluso estos espacios siguen cerrados.

Los pueblos indígenas continúan demandando mayores espacios de participación y toma de decisiones en el ámbito nacional, especialmente en temas de reconcomiendo y respeto de tierras y territorios, medio ambiente, la soberanía alimentaria y conservación del patrimonio genético de sus cultivos, así como mayores avances en materia de justicia transicional y el reconocimiento autoridades indígenas.

Finalmente, el 22 y 23 de septiembre próximo, se celebrará la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas en New York, cuya declaración buscará reafirmar e implementar, en colaboración y consulta con los pueblos indígenas, los principios y compromisos adoptados en anteriores instrumentos internacionales, especialmente la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.


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